Por qué el invierno es la época delicada
En Cantabria llueve mucho y la humedad está alta casi todo el año, pero en invierno se junta todo: días cortos, poco sol, temporales en la costa y heladas en los valles del interior. Una casa cerrada y sin calefacción tiene las paredes frías, y el vapor de agua del aire se condensa justo ahí. Así empiezan casi todos los problemas que me encuentro en primavera: manchas negras en las esquinas, armarios que huelen a cerrado, ropa de cama con moho y maderas que se hinchan.
Lo bueno es que casi todo se evita con poco: dejar la casa bien preparada al cerrar y que alguien entre de vez en cuando a ventilar y a mirar.
Antes de cerrar: lo que conviene dejar hecho
- La nevera, vacía, limpia y con la puerta entreabierta. Si la dejas cerrada y desenchufada, en un mes tienes moho dentro. Una pinza o un trapo en la puerta basta.
- Armarios y cajones un poco abiertos, para que circule el aire. La ropa de cama y las toallas, mejor en cajas o bolsas cerradas que sueltas en un armario pegado a una pared exterior.
- Los muebles separados unos centímetros de las paredes que dan al norte o a la calle. Detrás de un armario pegado a un muro frío es donde antes sale la mancha.
- Canalones y bajantes limpios de hojas antes de que empiecen las lluvias fuertes del otoño. Un canalón atascado rebosa por la fachada y el agua acaba entrando por el muro.
- Nada de comida abierta ni basura dentro. Parece obvio, pero es de lo que más me encuentro.
Humedades: ventilar y, si hace falta, deshumidificador
Lo que mejor funciona es lo más sencillo: abrir. En cada visita hago ventilación cruzada un par de horas, con ventanas abiertas en fachadas opuestas para que corra el aire. Si puedo elegir, aprovecho los días secos, como los de viento sur, que en Cantabria se notan enseguida.
En casas con humedad de verdad, un deshumidificador eléctrico ayuda mucho, con un matiz: el depósito se llena en pocos días y, cuando está lleno, el aparato se para. Si lo vas a dejar funcionando con la casa cerrada, lo mejor es conectarlo con una manguera a un fregadero o a un plato de ducha para que desagüe solo, y programarlo para que mantenga la humedad en torno al 50–60 %. Para armarios y rincones pequeños, los absorbentes de humedad de toda la vida sirven, pero se saturan y hay que cambiarlos.
Dónde mirar: las esquinas del norte, detrás de los armarios, bajo las ventanas y el techo del baño. Si aparece una mancha, cuanto antes se vea, más fácil es de arreglar.
Persianas, cierres y canalones
Las persianas que pasan meses sin moverse se agarrotan: la cinta se reseca y los rieles se ensucian, sobre todo en la costa, donde el salitre lo oxida todo. En cada visita las subo y las bajo todas, y si alguna va dura te lo digo antes de que se rompa. Lo mismo con las cerraduras y las puertas de terraza, que conviene abrir y cerrar de vez en cuando.
Después de un temporal miro lo que se ve desde fuera: tejas movidas, un canalón suelto, una ventana que no cierra bien o agua embalsada en la terraza. En una casa cerrada, un problema pequeño en diciembre es una obra en abril si nadie lo ve.
Luz y agua: qué cortar y qué no
El agua, mejor cerrarla en la llave general si nadie va a pasar durante semanas: si revienta algo, el daño se queda en nada. Si la cierras y la casa está en una zona donde hiela, vacía también los grifos exteriores y las tuberías que queden a la intemperie. Cuando voy yo, la abro, purgo los grifos para que no se sequen los sifones, que es lo que hace que la casa huela a desagüe, y la vuelvo a cerrar al irme.
La luz no conviene cortarla del todo si dejas algo que la necesite: el deshumidificador, la alarma, el router o la caldera. Lo práctico es bajar solo los interruptores de los circuitos que no hacen falta y apagar el termo. Si tu caldera tiene modo antihielo, déjalo activado en las casas de interior.
Cada cuánto conviene que alguien pase
Para una casa cerrada, lo razonable en invierno es una visita al mes, y alguna más después de un temporal fuerte. Menos que eso, y los problemas tienen tiempo de crecer sin que nadie los vea. Si tienes un vecino de confianza que se ofrece, estupendo. Si no, para eso estoy yo.
En cada visita ventilo dos horas, purgo grifos, miro humedades, persianas y cierres, vacío el buzón y te mando las fotos por WhatsApp ese mismo día. Es lo que incluye el cuidado de segundas residencias, y tienes el precio en la sección de precios. Y si antes de que vengáis quieres la casa ventilada y con la calefacción puesta, también me encargo.
Trabajo en Los Corrales de Buelna, Torrelavega, Santander y la costa oriental, además del resto de municipios que tienes en la página de inicio.